Infinito

Posted on 9-noviembre-2006. Filed under: Ciencia |

Con la cosa de hablaros del tiempo, me he acordado del Infinito.

El Infinito es muy interesante para mí, tiene misterio. Y sin embargo, estoy convencido de sus existencia. Es una de esas cosas que yo digo que “sé que no caben en mi cabeza”. ¿No es estupendo? Saber que jamás llegarás a comprender completamen una cosa tan grande te hace sentirte pequeño. (Y sin embargo no creo en Dios).

Había un hotel galáctico en cierto universo remoto. Un hotel sorprendente. Tenía infinitas habitaciones, una al lado de la otra. Y todas ocupadas. Infinitos inquilinos. El hotelero estaría “forrado”. Bueno, pues en esto que llegó un viajero interestelar y pidió habitación. ¿Qué hacer?

Parece difícil, pero, el hotelero era muy listo. Mandó moverse a cada inquilino a la habitación siguiente a la suya (el de la 1 a la 2, el de la 2 a la 3…), de modo que la habitación número 1 quedó libre. El hotelero había salido de esta. Más difícil todavía. Se presentaron en el hotel todos los asistentes al congreso del Punto. Infinitos asistentes. ¿Y ahora? ¿Cómo le pides a un inquilino que se desplace a la habitación número “actual” + infinito? En esta ocasión el hotelero tuvo otra idea. Pidió a cada inquilino que se cambiara a la habitación cuyo número fuera el doble de su número de habitación actual. Así, el de la 1 se fue a la 2, el de la 2 a la 4, … Y quedaron infinitas habitaciones, con números impares, libres para los asistentes al congreso del punto.

¿No es maravilloso? El Infinito es enorme, de hecho no lo podemos medir, así que es más bien adimensional. En el Infinito se juntan las líneas paralelas y las parábolas dan la vuelta. Y aún así, el Infinito no es un punto, sino que lo abarca todo. Entre los dos extremos del Universo hay una distancia de casi 2.800 millones de años luz. Pero el Universo, ¿dónde está? ¿Sobre qué se expande?

Y por no hablar del Aleph, el lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos. Ese lugar en el sótano del comedor de Carlos Argentino Daneri.

En ese instante gigantesco, he visto millones de actos deleitables o atroces; ninguno me asombró como el hecho de que todos ocuparan el mismo punto, sin superposición y sin transparencia. Lo que vieron mis ojos fue simultáneo: lo que transcribiré sucesivo, porque el lenguaje lo es. Algo, sin embargo, recogeré.
Cada cosa (la luna del espejo, digamos) era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del universo. Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto (era Londres), vi interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo, vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó, […] vi la circulación de mi propia sangre, vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte, vi el Aleph, desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo.
Sentí infinita veneración, infinita lástima.

Al Aleph – Jorge Luis Borges (extracto)

Otro día sigo. El Infinito es inenarrable.

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